84. A fines de Diciembre de 1981, con la designación del general Galtieri en la presidencia de la Nación, quedó integrada la nueva Junta Militar, como órgano supremo del Estado. En ese mismo mes, existen referencias de que el general Galtieri y el almirante Anaya ya habían considerado la posibilidad de la ocupación militar de las islas, como forma de forzar a Gran Bretaña a la realización de negociaciones serias y definitivas. En el mes de enero de 1981, el Brigadier General Lami Dozo se incorporó a la misma idea.
85. Es decir, que la nueva Junta asumió su cargo en el momento en que la negociación se encontraba en un "IMPASSE", como resultado de la última reunión del Doctor Camilión [canciller argentino durante 1982] con Lord Carrington [canciller inglés] en septiembre de 1981, en la que este último había dado a entender la poca predisposición británica para seguir seriamente las negociaciones.
(...)
86. La "Propuesta de reactivación" que propuso Costa Méndez [sucedió como canciller a Camilión, hasta junio de 1982] en ese momento (27-ENE-82), fue una medida paralela a la planificación militar que se inició aproximadamente en esa fecha.
89. El canciller Costa Méndez no produjo ningún asesoramiento en el sentido de advertir al Comité Militar acerca de las consecuencias políticas y diplomáticas de la ocupación militar, ni tampoco acerca del momento elegido, en relación a una evaluación estratégica en el marco mundial y americano, la que nunca se realizó formalmente, y que estaba en su alta responsabilidad el hacerlo.
94. En estas condiciones, resultó inexplicable la premura por la ocupación. En la obsesión de resguardar la sorpresa estratégica, se eligió el peor momento desde el punto de vista de la política internacional. Lo sensato era superar la crisis de las Georgias [que detonó el conflicto, ver en otro documento] y mantener la previsión de ocupación para una fecha posterior, y enderezar, mientras tanto, nuestra política exterior hacia el campo de los "No alineados", para conquistar su apoyo. Esto debió ser advertido por el ex canciller.
95. También debe imputársele [al canciller] una errónea evaluación sobre la actitud que asumiría EE.UU. en caso de conflicto, a la luz de los intereses políticos en juego
104. EL GOBIERNO ARGENTINO TUVO, DESDE EL PRIMER MOMENTO (01-ABR), LA RATIFICACIÓN PRECISA DE QUE EE.UU. APOYARÍA A GRAN BRETAÑA EN EL CASO DE DESATARSE EL CONFLICTO ARMADO. |